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miércoles, 6 de febrero de 2013

LA ALMAZARA DE JAGANTA (TERUEL): UN MOLINO OLEARIO DEL SIGLO XVII INTACTO

En la pequeña localidad de Jaganta (Teruel) se puede visitar una antigua almazara del siglo XVII, excepcionalmente conservada, que estuvo en pleno uso, sin haber sufrido apenas reformas, hasta 1942. Esta auténtica reliquia constituye un fiel reflejo de los antiguos molinos olearios mediterráneos cuyas principales características se mantuvieron casi sin cambios durante  cerca de dos milenios.

Panorámica del interior de la almazara de Jaganta (Teruel). Foto P. Lorenzo.

Jaganta y su molino de aceite
La aldea de Jaganta, que en la actualidad apenas supera los 30 habitantes, pertenece al municipio de Las Parras de Castellote (Teruel) y se sitúa a pocos kilómetros de la presa del actual pantano de Santolea de Castellote, sobre el río Guadalope. Jaganta tenía 283 habitantes en 1900.
En la entrada a la población, y junto a una pequeña fuente, se ubica el antiguo molino aceitero dentro de un edificio sencillo de planta rectangular que tiene muros de tapial, cubierta de tejas a un agua y dos puertas de acceso, una de ellas acondicionada para la entrada de carros.

La almazara de Jaganta con la fuente y balsa junto a una de las entradas


Vista de la otra fachada de la almazara de Jaganta con la puerta para carruajes .

Del  edificio destaca y sobresale en altura, en uno de sus extremos, una pequeña torre maciza de piedra, o torrejón, que servía de punto de apoyo y contrapeso de la enorme prensa de viga instalada en su interior.


La almazara de Jaganta con el macizo contrapeso o torrejón en primer término.

La construcción de este molino se sitúa en el siglo XVII si bien no conocemos documentos o datos seguros que lo confirmen http://www.fqll.es/catalogo_detalle.php?id=172


Grabado del siglo XVII en el que se reflejan los distintos trabjos realizados para la obtención de aceite de oliva.

Probablemente el edificio fue construido posteriormente a la colocación de la prensa de viga (también llamada de libra o quintal según las zonas) ya que las grandes dimensiones de sus distintos elementos no parecen permitir su introducción y colocación dentro del mismo una vez construido.

Funcionamiento y partes del molino aceitero tradicional
En los antiguos molinos olearios se desarrollaban dos tareas principales: la molturación de la oliva y el prensado de la pasta obtenida.  Además, para completar el proceso de elaboración del aceite, era necesaria la presencia de un horno para calentar agua, que se utilizaba para escaldar la pasta molida de la oliva (o sansa) en la fase de prensado, así como varios depósitos o pilas para la decantación y separación del aceite de los residuos (alpechín u oliassa) (Bayod 2000 y 2009).


Aspecto del horno para calentar agua en el molino de Jaganta.

El molino
Las olivas se molían empleando una gran muela de piedra (o rollo) de forma cilíndrica conectada a un eje vertical de madera que era accionado por una caballería dando lugar a un movimiento de rotación continuo sobre una solera o plataforma de piedra elevada unos 40 cms del suelo.  Junto a la muela se encontraba una tolva de madera en la que se introducían poco a poco las olivas que iban a ser molidas. En el perímetro de la plataforma, o muela yacente, se habilitaba un depósito o canal circular en el que se iba almacenando la pasta molida que se retiraba manualmente.


Aspecto del molino empleado en Jaganta para moler la oliva. A la izquierda, de madera, la tolva y a la derecha la collera de tiro para sujetar la caballería que accionaba el mecanismo. 

La prensa
Para el prensado de la pasta molida se empleaba antiguamente una gran prensa de viga o libra. En  el caso de Jaganta la viga está formada por 6 gruesos maderos de sección rectangular de unos 13 metros de longitud, superpuestos en dos en dos y unidos por gruesas abrazaderas de hierro para formar una sola pieza.


Dibujo de una prensa de viga con la denominación castellana de sus distintos componentes


Detalle de la superposición y sujeción de troncos de pino utilizados para conformar la viga de Jaganta.

Uno de los extremos de la viga se encajaba en el interior de la capilla formada por dos grandes bloques o pilares rectangulares de piedra (de más de tres metros de altura) denominados piernas, contrapiernas o vírgenes que tenían sendas aberturas laterales para introducir pequeños maderos (llamados trabones o espadillas) para calzar la viga en las distintas fases de prensado. Sobre estos pilares de piedra se construía una pequeña torre maciza de piedra, denominada torrejón, que actuaba como punto de apoyo de la viga al ejercer la presión como palanca.


Vista de tres capillas, para otras tantas prensas, en el gran molino aceitero de Albalate del Arzobispo (Teruel)

En el otro extremo de la viga se colocaba la libra (también llamada en Castilla quintal) que consistía en un gran bloque de piedra tallado de forma cilíndrica que podía pesar, como en el caso de Jaganta, cerca de 3.000 Kg.


Aspecto de la libra, o contrapeso de piedra, conectada al husillo o caracola, en el extremo de la viga. 

Este pesado contrapeso se sujetaba a un gran tornillo (husillo o caracola), tallado en madera de encina o carrasca, de más de 4 metros de longitud dispuesto verticalmente que se encajaba a rosca en una tuerca (o trucha), también de madera, colocada en el extremo de la viga.


Detalle del husillo o caracola y su inserción en la tuerca o trucha.

Mediante este tornillo, que se accionaba a mano por cuatro mozos empujando los palos (o barras) que lo cruzaban, se podía subir y bajar la viga y poner en funcionamiento el movimiento de palanca de la enorme prensa.


Detalle de las barras que empujaban 4 trabajadores para subir y bajar la libra o quintal

En la zona central de la viga se situaban las guiaderas, que consistían en dos pilares de madera situados uno a cada lado de la misma para evitar su desplazamiento lateral y al mismo tiempo para encajar transversalmente entre ellos un pequeño madero (o lavija) que servía de apoyo para la viga en posición de reposo.


Aspecto de las guiaderas en la zona central de la viga de Jaganta
 
Detalle de las lavijas utilizadas para apoyar la prensa en posición de reposo

El conjunto se completaba con el pie o cargo, situado bajo la viga y cerca de la capilla, en el que se apilaban los capachos de esparto alternando con capas de pasta de oliva para su prensado. El pie se colocaba sobre una pieza o solera circular de piedra, denominada paradora, que tenía un pequeño canal perimetral que desembocaba en una pila de piedra para recoger el aceite prensado junto con el agua caliente utilizada en el proceso. El aceite, que afloraba en superficie por su menor densidad, era recogido en cazos y depositado en las pilas de decantación para su reposo y purificación definitiva.



Detalle del pie o cargo, donde se prensaba la pasta de oliva molida entre capachos de esparto.


El sistema de prensado
El procedimiento de prensado de esta gran viga se basaba en un sistema de palanca de segundo género, en el que la resistencia a vencer (el pie o cargo a prensar) se encontraba entre la potencia o presión ejercida por el extremo de la viga, a la que se añadía el peso de la libra, y el punto de apoyo en el extremo contrario encajado en la capilla y bajo el torrejón que ejercía de contrapeso.


Fases de funcionamiento de una prensa de viga o libra.

El funcionamiento de la prensa se regulaba mediante la acción rotatoria del husillo, que subía o bajaba el gran contrapeso de piedra colocado en uno de sus extremos, combinado con la introducción o retirada de los trabones o lavijas tanto en la capilla como en las guiaderas. De esta forma se podía accionar el mecanismo de palanca que presionaba el pie o cargo donde se introducía la pasta de oliva previamente molida (Bayod, 2000 y 2009).


Dibujo que representa el sistema de prensado de viga en época romana


La producción de aceite y el trabajo en el molino
Tras el primer prensado de la pasta el proceso se repetía de nuevo con el residuo obtenido (llamado orujo o sansa) constituyendo la fase de repaso para extraer un aceite de peor calidad. Muchos molinos bajoaragoneses de la época tenían varias prensas principales y otras de repaso para este cometido (Asso, 1798, 99). El residuo solido final obtenido, llamado cospillo, estaba formado por los restos del hueso y de la piel de la oliva y se aprovechaba sobre todo como combustible para alimentar el horno del propio molino.  Por otra parte, los alpechines, obtenidos de los residuos de la decantación del aceite mezclado con agua en pequeñas balsas se solía utilizarse para la fabricación de jabón.


Dibujo que representa con detalle las condiciones de trabajo en el interior de un molino oleario tradicional

El trabajo en el molino se prolongaba durante día y noche durante varios meses al año, (hasta ocho o nueve, según menciona Asso 1789,103) en un ambiente cerrado, oscuro, cálido y húmedo como consecuencia del funcionamiento permanente del horno utilizado para calentar el agua de escaldar la pasta de oliva. La escasa ventilación del molino unida al intenso aroma de la pasta de oliva, de la combustión de la sansa o cospillo en el horno, del olor fétido de los alpechines, de las lámparas o candiles de aceite, de la fermentación de las olivas largo tiempo almacenadas y del sudor de hombres y caballerías provocarían, sin duda, un intenso olor en un ambiente tórrido que se mantendría durante meses.

Ilustración que representa los trabajos realizados en un molino aceitero romano. Museo de Florencia.

Detalle de un dibujo de un molino aceitero medieval con prensa de viga y libra

 
Bibliografía:
Bayod, A. 2000: “La expansión de los molinos olearios bajoaragoneses durante el siglo XVI”, en La Codoñera en su historia, vol. 2, Zaragoza, 255-319.
Bayod, A. 2009: “La expansión de los molinos olearios bajoaragoneses durante los siglos XVI al XVIII, separata de Temas de antropología aragonesa, núm. 15, Instituto Aragonés de Antropología, Huesca, 71 -144.


miércoles, 28 de noviembre de 2012

LA ELABORACIÓN Y ALMACENAMIENTO DEL ACEITE DE OLIVA EN EL SIGLO XVIII

Diversos textos del siglo XVIII, algunos de ellos inéditos, describen la forma de almacenar y prensar las olivas así como la conservación del aceite en el Bajo Aragón en la Edad moderna. La descripción de los métodos, técnicas y espacios utilizados presentan claras similitudes tanto con restos arqueológicos de época íbero-romana como con almazaras y bodegas tradicionales, lo que implica unas formas de producción del aceite sin apenas cambios durante casi dos milenios.  


Vista general de la prensa de viga del siglo XVIII de la almazara de Jaganta (Castellote, Teruel)


Un cultivo antiguo

El cultivo del olivo para la obtención de aceite en el territorio del Bajo Aragón está bien documentado desde, al menos, época romana.

Escena de de producción de aceite de oliva en una almazara de época romana

En los siglos III y IV de nuestra era se fecha la gran explotación agrícola de la Loma del Regadío de Urrea de Gaén (Teruel) en la que se documentan, junto a una rica villa tardo-romana adornada con pasillos porticados y lujosos mosaicos, una gran explotación fabril con nada menos que cinco prensas de viga de unos 12 metros de longitud, dos muelas olearias y grandes depósitos de almacenaje de líquidos lo que indica una producción de aceite (y quizás también vino) a gran escala. http://museo.deteruel.es/DPT/museoprovincial/home.nsf/documento/loma



Reconstrucción téorica de una prensa de viga en la villa romana de La loma del Regadío de Urrea de Gaén (Teruel)

Posiblemente el cultivo del olivo debió mantenerse en el Bajo Aragón sin grandes cambios, en lo que respecta a la producción, a lo largo de la Edad media. Sin embargo, a partir de la Edad moderna este cultivo y la producción de aceite experimentan un progresivo crecimiento prácticamente ininterrumpido hasta nuestros días. Una de las épocas de mayor impacto económico tuvo lugar durante los siglos XVIII y XIX.


Grabado que representa el trabajo de extracción del aceite en una almazara del siglo XVII

En 1798 el historiador Ignacio de Asso, al referirse al extenso partido de Alcañiz, afirmaba que “el aceite constituye la mayor riqueza de este país” (Asso 1798, 96) y calculaba la producción de toda la Tierra Baja en la importante cifra de 600.000 arrobas.

 
Aspecto de un olivar ocupando el fondo de una val en las inmediaciones de Alcañiz (Teruel)

  
El almacenamiento de la oliva y la calidad del aceite

El propio Ignacio de Asso, en su importante obra sobre la economía de Aragón en el siglo XVIII, aporta interesantes datos y detalles sobre la forma de tratar y almacenar las aceitunas tras la recolección lo que, a su juicio, perjudicaba la calidad del aceite:

 
Imagen de la recogida tradicional de la oliva en el Bajo Aragón


“La mayor parte de los olivos, que en ella (la Tierra Baja) se cultivan, es de la clase de los empeltres, y por consiguiente producen un aceite de superior calidad, cuando se logra moler la aceituna recién cogida: mas esto es muy difícil conseguirlo en grandes partidas, porque siendo crecidísima la cosecha de aceituna, y el número de prensas no correspondiente a su abundancia, es forzoso dejar el fruto en los algorines (trujales o depósitos), esperando el turno por espacio de 8, ó 9 meses. Los naturales acostumbran apisonar bien la oliva en los algorines para impedir el ingreso del aire, creyendo que con este medio se conserva mejor la oliva, y que rinde mas aceite la que tarda en molerse; mas en esto proceden con equivocación notoria, porque conteniendo la oliva principios inflamables, es imposible evitar la fermentación, y que esta vicie la calidad del aceite, como lo acredita la experiencia en el que se extrae de la aceituna, que permanece oprimida algunos meses. Por otra parte el fruto puesto en el fondo del algorín, que sufre la presión del superior, contiene en igual espacio mayor cantidad de pasta, y como éste es precisamente el que se muele el último, creen muchos erradamente, que produce más aceite, no reflexionando, que es efecto de entrar mayor porción de pasta en la medida”. (Asso 1798,103)
 
Olivas tras la recolección



La molienda de la oliva

El historiador bajoaragonés Mosén Evaristo Cólera (1772-1837) describe con detalle, en sus manuscritos inéditos, el procedimiento de la molienda de la oliva en el Bajo Aragón  a finales del siglo XVIII:

"Llegada la vez, las llevan (las olivas) al molino. Las cuentan por moladas, medida que suele ser de carga y media poco más o menos. Y después, las muelen con ruejos, bien movidos por caballerías, bien por agua. Luego ponen aquella pasta en la prensa y echándole agua caliente la aprietan y se destila el aceite en la pila inferior. Este método no es para hablarse, porque está ya bien sabido por todo el Reino. Aunque comúnmente se tiene por más ventajosa la prensa de rincón, yo pienso que en todo el partido no hay ninguna de esta especie. Pues todas son de romana, como dicen, o contrapeso…Aunque en la prensa de rincón se puede apretar más la pasta y sacar más aceite, yo entiendo que ésta será mejor para particulares, porque en molino público no la apretarían lo posible. Con estas otras para todo el mundo se aprieta igualmente, porque no prensan fuerzas humanas, sino el peso de la libra…"


Vista general del husillo y el contrapeso de la prensa de viga de Jaganta (Teruel)


El almacenamiento del aceite

De nuevo Mosén Evaristo Cólera detalla interesantes aspectos sobre la conservación del aceite en el Bajo Aragón a finales del siglo XVIII:
  

Bodega tradicional con tinajas de almacenamiento de aceite, vino o agua

El común modo de guardar el aceite en todos los pueblos de la Tierra Baja es ponerlo en tinajas en las bodegas…se suelen poner alrededor de la pared, en un banco que está también alrededor de ella. Después suelen tener de ordinario estas bodegas un pequeño declive o plano inclinado y bien limpio hasta el medio, en donde suele haber dos o tres tinajas debajo de tierra, para que en caso que se quiebre alguna venga por aquella inclinación a caer el aceite en las del medio. Pues por mil accidentes pueden romperse las tinajas, bien dando algún golpe, bien cayéndoles algún trozo de techo, bien por otra causa. Porque el aceite se mantenga limpio, no cayéndole mota alguna o tierra, tiene cada tinaja un tapador de madera o quizá del barro de quien ellas están hechas. Suelen ser grandes las tinajas, de veinte cántaros poco más o menos y fabricadas en Calanda, en donde ya dijimos que las hacían muy buenas y se distribuían por todo el Reino. El barro de este pueblo es muy acomodado para fabricarlas y como ya de inmemorial se hacen allí, tienen grande habilidad los que las trabajan para darle una acomodada hechura y punto del fuego, para que no se trasminen ni comuniquen su mal sabor a los licores que en ellas se pongan…"
 
Una tinaja enterrada en el centro de la bodega recoge los líquidos derramados

"Este método de conservar el aceite en tinajas es lo más común y más barato, pero se usan también bodegas con pilas ordenadas y bien cubiertas…Este licor se conserva mucho sin corromperse ni trastornarse y por toda esta tierra es de tan excelente calidad…ya he dicho que si tenía algún vicio provenía regularmente en el descuido de los que lo molían y manejaban.”


Representación del trabajo de extracción del aceite en  una almazara tradicional

Conclusiones

En relación con la producción de aceite de oliva en el territorio del Bajo Aragón cabe destacar que tanto las fuentes documentales como los restos arqueológicos y los estudios etnológicos indican el uso de unos métodos de recolección, almacenamiento, moltura de la oliva y conservación del aceite sin apenas cambios importantes desde época romana hasta los inicios del siglo XX.



Vista parcial del almacén excavado en el yacimiento íbero romano de El Palao de Alcañiz


Bibliografía

Asso, I. 1798: Historia de la Economía política de Aragón. Zaragoza. Reed. 1983, Ed. Guara, Zaragoza.
Colera, E. : "Rectificacion de los artículos de los pueblos y casas notables del partido de Alcañiz publicados por el Diccionario Geográfico Universal y Adiciones de los omitidos". Manuscrito inédito, P.P.Escolapios, Alcañiz.
Sobre el hallazgo del almacén del yacimiento de El Palao de Alcañiz véase el siguiente enlace:
http://historiasdelbajoaragon.blogspot.com.es/2012/07/descubierto-un-nuevo-almacen-en-el.html