martes, 21 de agosto de 2012

ALFARERÍA TRADICIONAL DEL BAJO ARAGÓN (1): EL HORNO DE FOZ CALANDA (TERUEL)

(In Memoriam. Natacha Seseña, 1931-2011)

En la pequeña localidad bajo aragonesa de Foz Calanda (Teruel) se conserva en buen estado un gran horno de cerámica tradicional que estuvo en pleno uso hasta el comienzo de la guerra civil española. El horno, abandonado desde 1937 y en progresivo estado de ruina, fue objeto de consolidación y restauración en el año 2006. Hoy, constituye, posiblemente, el único ejemplo de este tipo de hornos para cocción de piezas cerámicas de gran tamaño conservado en Aragón.
 
Aspecto actual del horno cerámico de Foz Calanda con el acceso
a la cámara de combustión en la parte inferior 

El horno, desde el exterior, aparece como un gran volumen cilíndrico semi excavado en la pendiente natural del suelo con una altura que sobrepasa los 4 metros y un diámetro de 7,80 metros en su base exterior. La obra es de mampostería tosca de caliza trabada simplemente con arcilla. En su interior está totalmente recubierto por adobes y enlucidos de barro con algunos sectores formando una pequeña cámara perimetral entre la pared de piedra y la de adobe. El muro de la cámara de cocción alcanza en su base un grosor de cerca de 1,30 metros. 

El horno con la entrada a la cámara de cocción (a la derecha) y un tercer portillo (a la izquierda),situado a la altura de la parrilla

El horno presenta dos cámaras claramente diferenciadas con accesos a cada una de ellas mediante sendos portillos que tienen distinta orientación y altura. Aún existe una tercera entrada, situada justo por encima de la boca de la cámara de combustión y de la parrilla, que estaba cegada en el momento de iniciar los trabajos de restauración de la estructura.


Aspecto del horno y su entorno antes de inciar los trabajos de resturación


Tras la retirada de tierras y escombros aparece el acceso a la cámara de combustión
 
La presencia de este tercer portillo plantea algunos interrogantes sobre su funcionalidad para los que no encontramos una respuesta segura. Quizás se trate de una segunda entrada de calor o de apoyo a la cámara de combustión ya que esta pequeña puerta parece acceder a la estrecha cámara interior existente en el grueso muro que rodea elespacio de cocción de las cerámicas facilitando así la circulación de aire caliente no solo desde la base del horno sino también desde sus paredes. Pero, por otra parte, las características de esta puerta son casi idénticas a la lateral de carga de cerámicas del horno lo que parece confirmar que fueron construidas al mismo tiempo. En ese caso, su presencia podría tener relación con una importante reforma y ampliación de todo el conjunto, especialmente de la parrilla y de la cámara de combustión.

Aspecto del horno tras la retirada de escombros

En la parte inferior y subterránea del horno se encuentra la cámara de combustión o de fuego que presenta, en primer término, un estrecho y largo pasillo con paredes y bóveda de ladrillo de cerca de 4 metros de longitud, 90 cms de anchura y 140 cms de altura, aproximadamente.


Pasillo de acceso a la cámara de combustión cubierto con bóveda de ladrillos
 
Este pasillo da acceso a la cámara de combustión propiamente dicha situada bajo la gruesa parrilla que en algunas zonas llega a alcanzar casi un metro de espesor. La parrilla presenta un total de 21 perforaciones circulares o toberas para el paso de aire caliente, algunas de ellas realizadas con piezas cerámicas cilíndricas.



Aspecto de la parrilla tras su limpieza. Obsérvese el suelo construido con adobes

La cámara de cocción está compuesta por cinco pequeños pasillos, en forma de arco apuntado, que se disponen perpendicularmente al pasillo de entrada y en cuya parte superior se encuentran las toberas por las que se transmitía el calor a la cámara de cocción. Toda esta cámara esta realizada con adobes y ladrillos con gruesos manteados de barro y en su sector central presenta una altura cercana a los dos metros.   



Tramo final del pasillo de acceso a la cámara de combustión

La cámara de cocción, de cubierta abovedada con una gran chimenea o abertura circular central, presenta una puerta de carga lateral de aproximadamente un metro de anchura por 1,60 m de altura rematada con arco dovelado que se utilizaba para introducir y apilar las cerámicas en el interior del horno. Esta abertura lateral se cerraba con adobes y barro antes de proceder a la cocción de las vasijas.


Puerta de acceso a la cámara de cocción desde el interior del horno
 
Puerta de acceso a la cámara de cocción desde el exterior del horno

En el entorno inmediato del horno existieron algunos espacios al aire libre y pequeñas dependencias cubiertas por simples techumbres de las que no se han conservado restos. En estos espacios se preparaba la arcilla y se elaboraban manualmente, mediante la técnica de urdido, grandes piezas cerámicas que se secaban a la intemperie antes de ser introducidas en el horno para su cocción.


Restauración de la bóveda del horno


Elaboración de adobes para la restauración de la bóveda del horno

Como material de combustión se utilizaba especialmente la aliaga, un arbusto muy abundante en la zona, de rápida ignición y alto poder calorífico que puede alcanzar altas temperaturas en muy poco tiempo. Las aliagas se recogían en los montes del entorno de Foz Calanda, se transportaban en carretas y se almacenaban bajo un pequeño porche o cubierta de madera situado frente a la boca del horno. Para alimentar la cámara de combustión se introducían las aliagas por la boca inferior utilizando unas largas pértigas de madera. Al parecer, el proceso completo de carga, cocción y descarga de cerámicas podía durar varios días e incluso algunas semanas.


Bóveda y chimenea del horno tras su restauración vista desde el interior de la cámara de cocción


No conocemos ninguna documentación sobre este interesante horno ubicado en la calle Cantarerías de Foz Calanda, en el extremo norte del núcleo urbano, ni tampoco sobre su origen. Parece probable, no obstante, que se trate de una estructura de época moderna o contemporánea directamente relacionada con la elaboración de tinajas y cocios “tipo Calanda” que tuvieron su mayor expansión entre los siglos XVIII al XX (Alvaro, 1999) si bien su origen podría remontarse a siglos anteriores cuando en esta misma zona prosperó la industria cerámica elaborada por alfareros moriscos (Seseña 1997, 121) que fueron pobladores predominantes, hasta su expulsión en 1610, en poblaciones como Calanda y Foz Calanda.


Aspecto exterior de la bóveda del horno tras su restauración


Según la información aportada por  algunos vecinos de la localidad, el  horno era utilizado y gestionado hasta el comienzo de la guerra civil  indistintamente por tres familias cada una de las cuales realizaba una cocción completa de piezas cerámicas. En el horno se cocieron sobre todo tres tipos de piezas, todas de tamaño mediano o grande como corresponde a las dimensiones del mismo: tinajas (para almacenar vino o aceite), cocios (de distintos tamaños, para lavar y blanquear la ropa utilizando ceniza como lejía) y cántaros (para almacenamiento y transporte de agua o vino).


Conjunto de tinajas y cocios "tipo Calanda" en una antigua bodega del Bajo Aragón


El horno de Foz Calanda constituye un magnífico ejemplo de las raras y escasas estructuras todavía conservadas en el Bajo Aragón relacionadas con una importante actividad alfarera cuyo origen, mucho más lejos de la producción morisca, pueden remontarse con seguridad a los siglos anteriores al cambio de era, en plena época íbero-romana http://www.iberosenaragon.net/yacimientos/54/hornos-de-el-olmo-y-mas-de-moreno.html 

BIBLIOGRAFIA

Alvaro, I. 1999: La cerámica Aragonesa. Cai. Zaragoza

Seseña, N. 1997: Cacharrería popular. La alfarería de basto en España. Alianza Editorial. Madrid.

sábado, 28 de julio de 2012

DESCUBIERTO UN NUEVO ALMACEN EN EL PALAO DE ALCAÑIZ (TERUEL)

Las excavaciones arqueológicas actualmente en curso en el sector noroeste del yacimiento íbero-romano de El Palao están sacando a la luz una gran habitación totalmente pavimentada con yeso o cal que presenta una características muy similares a otras estructuras exhumadas en este mismo yacimiento en trabajos anteriores.
El almacén de la zona 5 en fase de excavación

El espacio hasta ahora descubierto conserva un pequeño resalte o banco corrido perimetral y una plataforma interior destinados muy probablemente al almacenamiento de grandes vasijas.  Todo el pavimento de la habitación, construida posiblemente hacia el año 100 a.C., presenta una ligera pendiente hacia una pequeña cubeta central acondicionada para la recogida de líquidos. 
Detalle de la cubeta central de la habitación pendiente de vaciado

La habitación es casi idéntica a otra excavada a principios del siglo XX por Pierre Paris y Vicente Bardavíu que fue inicialmente interpretada por dichos investigadores como triclinium o comedor de una gran vivienda romana (Paris y Bardavíu 1930, 47). Para más información sobre El Palao pinchar aquí:  http://www.iberosenaragon.net/yacimientos/27/el-palao.html
Posible almacén de la zona 4 excavado hacia 1930 e interpretado como "triclinium"

Las investigaciones actuales, dadas las características de las estructuras descubiertas, inducen a  interpretarlas como almacenes teniendo claros paralelos etnográficos en antiguas bodegas todavía conservadas en viviendas del Bajo Aragón y Maestrazgo.

Aspecto de una bodega tradicional de Castellote (Teruel). Obsérvese la gran similitud con la habitación
de El Palao en fase de excavación

Detalle del receptáculo central habilitado en la bodega de Castellote mediante una tinaja enterrada en el suelo

Este tipo de habitaciones pavimentadas con yeso o cal, con pequeños bancos perimetrales y cubetas en su interior, es muy frecuente en las viviendas de época íbero-romana hasta ahora excavadas en el yacimiento de El Palao considerado como el asentamiento urbano más importante de esta fase en el Bajo Aragón (Benavente y Moret 2003). La abundante presencia de estas estructuras induce a pensar en una intensa actividad económica de tipo agropecuario, que habrá que confirmar, quizás relacionada con el cultivo del vino o, más probablemente, del aceite.


Vista general de otra habitación de El Palao con pavimento de cal o yeso y pequeña bancada perimetral
En este sentido, cabe señalar la presencia de grandes almazaras en el territorio del Bajo Aragón en momentos más tardíos, en torno al siglo IV d.C., en villas romanas como la excepcional Loma del Regadío de Urrea de Gaén (Teruel) en la que se documentan hasta 5 grandes prensas de viga de unos 12 metros de longitud lo que indica un enorme volumen de producción agrícola en plena época romana http://www.patrimonioculturaldearagon.com/patr/bien/yacimiento-loma-del-regadio-urrea-gaen. 

Vista parcial de la pars rustica de La Loma del Regadío de Urrea de Gaén (Teruel) con recreación de una prensa de viga
Cabe señalar que las estructuras relacionadas con estas prensas (hueco para el contrapeso, posición de los arbores, zona de prensado, etc.) son muy similares a la de los antiguos molinos aceiteros conservados del Bajo Aragón entre los que destaca la almazara de Jaganta (Castellote, Teruel) del siglo XVIII.

Vista general de la prensa original de viga de la almazara del siglo XVIII de Jaganta (Castellote, Teruel)
En el caso de El Palao las posibles y repetidas estructuras de almacenamiento plantean algunas incógnitas que habrá que resolver en futuras investigaciones: ¿se trata de almacenes domésticos o de carácter comunal?, ¿por qué aparecen en El Palao tantas habitaciones con este tipo de pavimentos?, ¿pudo ser El Palao un importante centro de producción agropecuria o de almacenamiento y distribución de aceite o vino en época íbero romana?.
    
Actual equipo de voluntarios en la campaña de
 excavaciones de 2012

La continuación de las investigaciones podrá aportar nuevas luces sobre estos y otros muchos problemas que plantea este interesante yacimiento. Mientras tanto, la actual campaña de excavaciones en el yacimiento de El Palao, sobre el que existe un proyecto de investigación y recuperación iniciado en 2003 bajo la dirección de J.A. Benavente, F. Marco y P. Moret, se está llevando a cabo sin ningún tipo de ayuda y gracias al trabajo voluntario de miembros del Taller de Arqueología de Alcañiz y de ex alumnos del módulo de arqueología de la anterior Escuela-Taller de la localidad.




Bibliografía
Bardavíu, V. y Thouvenot R.1930: Fouilles dans la région d’Alcañiz (province de Teruel). I. Alcañiz el Viejo – II. El Palao – III. Cabezo del Moro, Bordeaux.

Benavente , J.A. y Moret  P. 2003: “El Palao en el contexto del Bajo Aragón ibero-romano”, en: F. Marco (dir.), El poblado ibero-romano de El Palao (Alcañiz, Teruel). La cisterna. Al-Qannis nº 10, Alcañiz, 7-23.


lunes, 16 de julio de 2012

LA JUDERIA DE ALCAÑIZ (TERUEL): UNA IMPORTANTE ALJAMA DE LOCALIZACION INSEGURA

La villa bajomedieval de Alcañiz tuvo una de las juderías más importantes de la Corona de Aragón en la que destacaron influyentes rabinos, muy célebres en su época.  Las investigaciones sobre esta aljama, que perduró poco más de un siglo, la sitúan indistintamente en dos zonas del antiguo casco urbano de la ciudad: el barrio de San Jaime o Santiago y el del Arrabal o San Juan.  Las noticias sobre la ubicación de sus posibles sinagogas y la información ofrecida por distintos historiadores locales y foráneos permiten aventurar que podrían ser correctas ambas localizaciones ya que Alcañiz dispuso de dos sinagogas, no necesariamente contemporáneas, quizás situadas cada una de ellas en un barrio distinto.


El cerro y ermita de La Encarnación de Alcañiz, donde se según la tradicióm local se ubicó una sinagoga.

Origen y evolución de la judería de Alcañiz

Las primeras noticias sobre un grupo de judíos relativamente numeroso en Alcañiz datan de 1280-1290 cuando se documenta el pago de tributos de varios judíos de Tortosa al comendador de Alcañiz  por distintas propiedades y deudas que tenían en esta villa (Laliena 1988, 116).  Sin embargo, su creación efectiva bajo el señorío de la Orden de Calatrava no tendría lugar hasta el año 1304  tras la concesión de un privilegio otorgado por Jaime II por el que se permitía el asentamiento en esta villa de un máximo de 30 familias de judíos, posiblemente procedentes de Francia. Veinte años más tarde, en 1324, esta concesión será corroborada y concedida a perpetuidad siempre que los judíos cumplieran las prescripciones legales sobre el préstamo y la usura (Laliena 1988, Motis 1989). La aljama de Alcañiz fue creciendo a lo largo del siglo XIV de manera que en el período de 1357-1376, bajo el gobierno de Pedro IV, se otorga otra concesión que permite la implantación en la villa de otros 30 hogares de judíos. En 1381 se adscriben a la aljama alcañizana varios pequeños núcleos de judíos diseminados en distintas localidades del Bajo Aragón (Maella, Mazaleón, La Fresneda, Caspe y Castellote) con la finalidad de que tributasen junto a ellos. La disolución de la aljama de Alcañiz tuvo lugar en 1414 tras la conversión al cristianismo de gran número de judíos en distintas localidades de Aragón.


Plano de Alcañiz de mediados del siglo XIX con ubicación en círculos coloreados de la judería según las dos propuestas: arriba barrio de Santiago o San Jaime, abajo arrabal o barrio de San Juan.

Noticias documentales sobre la judería de Alcañiz

En 1343 los judíos de Alcañiz tienen que ser amparados y protegidos por el rey ante las amenazas y las incursiones nocturnas protagonizadas por hombres de a caballo que les exigían saldar las diferencias que les enfrentaban (Motis 2005, 5).  En 1365 los judíos alcañizanos son sancionados por haberse extralimitado en la remodelación de su sinagoga que se había quedado pequeña ante el creciente número de fieles lo que llegó a provocar conflictos y peleas los sábados y días festivos para conseguir un sitio digno donde poder sentarse (Blasco 2003, 201).  En 1376 la judería alcañizana  tenía problemas de intimidad debido a la angostura de las calles y falta de luz natural, tal como se constata por un pleito ante la apertura de una ventana frente a otra vivienda situada en un estrecho callejón (Motis 2005, 26).


Vista actual del barrio de Santiago o San Jaime desde el Cuartelilllo.

Es en esta época de finales del siglo XIV cuando la aljama de Alcañiz alcanzó su apogeo demográfico llegando a tener una población que se ha estimado en unas 300 personas (unas 60 familias, a las que habría que añadir las de los pueblos colindantes) por lo que se encontraría entre las más importantes de la Corona de Aragón (Laliena 1988, 120).  En 1406, el arzobispo García Fernández de Heredia permitió a la cofradía llamada “la hebra de Talmud-Torah” acondicionar como sinagoga un “midrás” (oratorio privado) situado en el recinto de la parroquia de San Jaime que daba a dos calles públicas (Blasco 2003, 213). En 1412 Fernando I permitió a los oficiales judíos de la aljama de Alcañiz cerrar con puertas y custodiar la judería.


Ubicación en el plano actual de la judería de Alcañiz en el barrio de San Jaime o Santiago.

En este mismo año tuvo lugar la conversión del afamado médico y rabino alcañizano Joshua ha-Lorquí que, bajo el nuevo nombre de Jerónimo de Santa Fé, sería  protagonista de la conocida “Disputa de Tortosa”, convocada por el Papa Benedicto XIII, también llamado Papa Luna, en defensa de la religión cristiana frente a otros rabinos judíos entre los que figuraba el también alcañizano Astruc ha-Leví (Alcalá 1995). El resultado de estas discusiones provocó la conversión masiva de cientos de judíos en varias aljamas de Aragón, entre ellas la de Alcañiz que desaparecería definitivamente en octubre de 2014 tras la prohibición a cualquier hebreo de residir en la villa, barrios y aldeas o estar en ella más de tres jornadas, ampliadas a quince en tiempo de feria (Laliena 1988, 126).


Vista actual de la calle Panfranco en el
barrio de Santiago

Vista actual de la calle Trinidad en el
barrio de Santiago

 Noticias de los historiadores locales

Los historiadores locales siempre han mantenido que la sinagoga judía de Alcañiz se ubicó en el lugar en el que hoy se encuentra la pequeña Ermita de la Encarnación, en el tramo final de una val que conserva un topónimo inequívoco: la Val de Judíos.  Con toda probabilidad el origen de esta propuesta de ubicación procede de los escritos del dominico alcañizano Fray Tomás Ramón (1569-1640) autor, entre otras obras, de un “Tratado de las antigüedades de Alcañiz”, escrito posiblemente hacia 1630, que se encuentra perdido (Buñuel 1959, 273). Esta obra manuscrita fue localizada años después en la biblioteca del convento de Santa Lucía por el notario alcañizano P. J. Zapater quien pudo consultarla y utilizarla para escribir su principal obra, todavía inédita, “La Thesorera”,  escrita en 1704 y de la que se conserva una copia en el Archivo de Alcañiz.


Vista general del actual barrio del Pueyo en el Arrabal, en el centro de la foto

El propio Zapater,  siguiendo a Fray Tomás Ramón, aporta respecto a la judería alcañizana algunos datos cuando menciona que los nuevos pobladores cristianos de Alcañiz 
“no les permitieron (a los judíos) tener sus ayuntamientos y sinagogas y usar públicamente de sus ritos y ceremonias dentro de dicha ciudad, sino que para aquello y aquellos les obligaban a salirse fuera (…) dize el sobredicho padre (Tomás Ramón), que se les permitió (a los judíos) se fabricasen, como de hecho se edificaron y construyeron, una casa o pieza con una torre que les servía de atalaya y de otros ministerios en un monte hacia mediodía, algo apartado de la ciudad, donde se ayuntaban y tenían sinagogas y exercitaban sus ritos. De esta casa hará doscientos años poco más o menos que la derribaron y arruinaron, mas la torre ha permanecido en el sobredicho montecillo hasta casi nuestros tiempos, pues aún viven algunos que la han visto aunque ya muy derruida. En cuyo sitio se ha construido después una graciosa si pequeña ermita de la Anunciación (…) Algunos vestigios de los fundamentos de dichas casas, pieza y torre, se ven todavía a las espaldas de la hermita, como yo por mis ojos viese el otro día”. (Zapater 1704, 284).
  

Restos de estrcuturas arqueológicas en la cima del cerro tras la actual ermita.

El historiador Mariano Ardid debió consultar también algunos de estos documentos ya que en 1852 señala lo siguiente:
“Esta casa o Sinagoga, dice el Presentado Ramón, que la derribaron por los años 1450, aunque la torre referida añade el mismo, que subsistía por el año de 1520, pero ya muy arruinada, en cuyo sitio construyeron después una pequeña hermita bajo la invocación de la Anunciación de Nuestra Señora o Encarnación del Hijo de Dios, y todavía algunos vestigios de los fundamentos de la casa o salón y torre que se ha referido se ven a la espalda de la Ermita de la Encarnación que hoy día aun subsiste” (Ardid, 1852, 32).

La ermita de la Encarnación vista desde el sur. En esa ladera se  conservan restos de un asentamiento ibérico.

Otro erudito alcañizano, el poeta Gaspar Bono y Serrano, ofrece en su conocida  “Miscelánea”  nuevos datos:
“Las dos Sinagogas que tenían (los judíos) en la población y sus afueras, fueron purificadas y convertidas en templos cristianos. Una de ellas era la antigua parroquia de Santiago, que ya no existe, y estaba al pie del castillo, y junto al palacio de los Marqueses de Santa Coloma; palacio que también ha desaparecido. La otra se hallaba situada fuera del arrabal, y es hoy día una preciosa ermita, dedicada a la Anunciación de Nuestra Señora…” (Bono 1870, 79).
Las sinagogas de Alcañiz y la ubicación de la judería

Aunque no es nada probable que la antigua parroquia románica de Santiago (construida a finales del siglo XII) fuera originalmente una sinagoga es interesante la noticia de la existencia de un templo judaico en dicho barrio ya que, en este aspecto, coincide con la información proporcionada por la historiadora Asunción Blasco quien afirma que la villa bajomedieval de Alcañiz tuvo, al menos, dos sinagogas: una, la principal (cuya situación no se especifica) y, otra, la mencionada en 1406 en el barrio de S. Jaime o Santiago (Blasco 2003, 213). La ubicación de la judería de Alcañiz en el barrio de Santiago es defendida también por el historiador Miguel Angel Motis a partir de la documentación anteriormente referida sobre la habilitación de un midrás por la cofradía de Talmud-Torah en dicho barrio (Motis 1989, 12). El profesor Carlos Laliena propone, por el contrario, su ubicación en el arrabal o barrio de San Juan (Laliena 1988, 120).


Vista general de la Val de Judios con la ubicación de la Ermita de la Encarnación dentro de un círculo,
arriba a la zquierda

Aún se documentan otras posibles ubicaciones como la ofrecida por el historiador local E. Taboada quien menciona que la Iglesia de San Juan pudo ser, en opinión de algunos, mezquita o sinagoga (Taboada 1898, 136). O, por último, la opinión del investigador Angel Alcalá quien mantiene que la aljama alcañizana se ubicó en el barrio de los Almudines (o de Santa María) y que la sinagoga medieval "ocupaba el (lugar) de la iglesia de Santiago, junto a la calle Mayor" (Alcalá 2005, 96).

 
 Fuentes arqueológicas: ¿restos en la Ermita de la Encarnación?

Por el momento, la arqueología poco puede aportar respecto a la ubicación de la aljama o de las sinagogas de Alcañiz. En la actualidad en la parte trasera de la ermita de la Encarnación se observan algunas alineaciones de mampuestos con niveles arqueológicos superficiales en los que aparecen sobre todo cerámicas ibéricas y medievales. Son claramente visibles también numerosas entalladuras excavadas en el suelo de roca que confirman la construcción de otros edificios ya desaparecidos.



En primer término la cubeta con un grabado tallado en la roca, al fondo la ermita.
 
Junto a una de las zonas talladas se conserva una cubeta de considerable tamaño (unos 120 x 100 cms) en la que desemboca un canalillo que recoge las aguas pluviales de los surcos de un extraño grabado (de unos 160 x 120 cms de lado) conformado por dos rectángulos anejos que, sin duda, asemeja a un libro. No parece posible datar con seguridad este raro conjunto de cubeta y canillos aunque es muy probable que tenga relación con la actual ermita o con construcciones anteriores. Cabe señalar, por otra parte, que en la ladera sur de este pequeño cerro se conservan los restos de un pequeño asentamiento de época íbero-romana que debió extenderse con toda probabilidad en la misma plataforma en la que se asienta la actual ermita.


Vista de la cubeta con canalillo y grabado anejo en la roca

Extraño grabado rupestre en forma de libro junto a una gran cubeta

Aunque la arqueología hasta el momento no ofrece datos concluyentes no nos parece improbable que la primera judería alcañizana se ubicara en el barrio de Arrabal o de San Juan, extramuros de la villa, y quizás más concretamente en el denominado barrio del Pueyo cuya extraña configuración urbana de pequeñas y estrechas calles adaptadas al terreno contrasta con el resto del conjunto urbano bajomedieval en el que predominan absolutamente las calles alargadas o las planificaciones ortogonales. La descripción en 1376 de una judería de calles angostas, estrechas y oscuras parece más propia de un pequeño barrio extramuros que del amplio y recién creado barrio cristiano de Santiago. Así mismo la construcción de un muro de cierre con puertas parece tener mucho más sentido en el arrabal, en torno al pequeño montículo del barrio del Pueyo, que en un nuevo barrio cristiano de reciente edificación cuyas calles se diseñaron para el paso de carros.

  
Ubicación del antiguo arrbal y barrio del Pueyo (señalado con un círculo) en un plano actual de Alcañiz

Conclusiones

La judería de Alcañiz tuvo su origen y desarrollo en periodo de tiempo relativamente corto, poco más de un siglo, entre 1304 y 1414. Su máximo esplendor lo alcanzó a finales del siglo XIV y comienzos del XV cuando se convirtió en un destacado foco de estudios rabínicos en el que se formaron algunos de los más importantes talmudistas de la época. Las dos propuestas de ubicación que sobre esta judería se han planteado hasta el momento (en el arrabal y en el barrio de San Jaime o Santiago respectivamente) podrían ser correctas al estar directamente relacionadas con noticias documentales sobre el emplazamiento de su sinagoga. El hecho de que la villa medieval de Alcañiz tuviera dos sinagogas, según refiere la investigadora A. Blasco, podría explicar ambas propuestas.  A título de hipótesis podría plantearse la posibilidad de que la primera aljama alcañizana se ubicara extramuros de la ciudad, en el arrabal, donde se emplaza el barrio de San Juan, también conocido como del Pueyo, y tuviera su sinagoga, tal como refieren los historiadores locales, en el mismo emplazamiento que la actual ermita de la Encarnación, en el tramo final de la Val de Judíos. Quizás más tarde, tras un periodo de continuo crecimiento a lo largo del siglo XIV, se permitiera el traslado total o parcial de esta aljama al barrio de San Jaime o, simplemente, la construcción de una nueva sinagoga en dicho barrio previamente habitado por algunas familias judías.  En todo caso, todavía no existen datos concluyentes al respecto y quizás solo la arqueología o la aparición de nuevos documentos puedan confirmar o no cualquiera de las hipótesis expuestas.


BIBLIOGRAFIA
Alcalá, A. 1995: “La “Disputa de Tortosa” entre dos alcañizanos. Presupuesto, importancia histórica y proyección actual”, Bol. del Centro de Estudios Bajoaragoneses, VII, Alcañiz, 11-40.
Alcalá, A. 2005: "Los judíos en el Bajo Aragón". Comarca del Bajo Aragón. Colección Territorio 18, Gobierno de Aragón, Zaragoza, 94-97.
Ardid, M. 1852: Memorias para escribir la historia de la Ciudad de Alcañiz. Manuscrito inédito en la biblioteca de Alcañiz.
Blasco, A. 2003: “Las sinagogas de Aragón: datos de los últimos diez años“, Juderías y sinagogas de la sefarad medieval. Universidad de Castilla- La Mancha, Toledo, 190-228.
Bono, G. 1870: Miscelánea religiosa, política literaria en prosa y verso. Madrid
Buñuel, J. 1959: Galería de alcañizanos ilustres, Zaragoza.
Laliena, C. 1988: “Orígenes y extinción de una aljama judaica: Alcañiz 1280-1414” Destierros aragoneses I. Judíos y Moriscos. Institución Fernando el Católico, Zaragoza, 115-126.
Laliena, C. 1987: Sistema social, estructura agraria y organización del poder en el Bajo Aragón en la Edad Media (siglos XII-XV), I.E.T. ,Teruel.
Motis, M. A. 1989: Guía del Aragón Judío. Diputación General de Aragón. Zaragoza, 11-12.
Motis, M. A. 2005: Los judíos de Teruel en la Edad Media. Cartillas Turolenses, 23., Instituto de Estudios Turolenses, Teruel.
Taboada, E.J., 1898: Mesa Revuelta. Apuntes de Alcañiz. Alcañiz.
Zapater, P.J., 1704: La Thesorera rescatada y vengada de las injurias del tiempo. Manuscrito inédito, copia mecanografiada en la Biblioteca de Alcañiz.

miércoles, 13 de junio de 2012

ARQUITECTURA DE PRESTIGIO Y ÉLITES IBÉRICAS: LA CASA-TORRE DE TOSSAL MONTAÑÉS DE VALDELTORMO (TERUEL)

La excavación de la singular casa-torre de Tossal Montañés de Valdeltormo (Teruel) ha supuesto una de las más importantes aportaciones  en la investigación de la arqueología ibérica del Bajo Aragón en las últimas décadas. Gracias a su estudio se ha podido constatar un nuevo tipo de vivienda perteneciente a familias dominantes de carácter aristocrático cuya presencia parece confirmarse en otros lugares del tramo final del Valle del Ebro en la fase del ibérico antiguo.

Reconstrucción teórica de la casa-torre de Tossal Montañés (según P. Moret, 2006)

La excavación de Tossal Montañés
 El yacimiento de Tossal Montañés fue excavado parcialmente entre los años 1997 y 2000 por un equipo dirigido por el arqueólogo Pierre Moret dentro de un programa de investigación hispano-francés sobre la I Edad del Hierro y época ibérica en el Bajo Aragón que comenzó en 1995 y que todavía continúa (Moret, Benavente y Gorgues 2006). El yacimiento se sitúa sobre un pequeño cerro próximo al cauce del río Matarraña, en su margen izquierda, a apenas 500 m al norte de otro importante yacimiento ibérico: Torre Cremada, ubicado también en el término de Valdeltormo.
Vista aérea del yacimiento de Tossal Montañés de Valdeltormo (Teruel)


Aunque las excavaciones confirmaron la presencia en este cerro de un hábitat de pequeño tamaño, con distintas fases de ocupación que se desarrollaron entre los siglos VII y IV aC. (Moret 2001) nos interesa ahora destacar la presencia en el extremo occidental del yacimiento de una singular casa-torre aislada cuya excavación reveló un modelo de vivienda ibérica hasta entonces desconocida pero que sirvió para reinterpretar los restos arquitectónicos documentados hasta entonces en otros yacimientos del Bajo Aragón, el Bajo Ebro y la Terra Alta (Moret 2006, 206).
 
Fases de evolución del asentamiento de Tossal Montañés (según F. Riart)

Una vivienda singular La casa-torre de Tossal Montañés era un edificio exento de planta circular con un diámetro aproximado de unos 9 metros. El muro perimetral, construido con mampuestos de arenisca toscamente desbastados, presenta todavía un grosor medio aproximado de 1,35 m. Su paramento interior estaba enlucido con barro. La vivienda tenía una pequeña y única puerta de acceso, de 0,80 m de ancho, que se abría hacia el sur. Tanto el volumen de escombros como la posición de algunas piezas halladas en su interior indican que el edificio tuvo, al menos, uno o dos pisos superiores.

Vista general de la casa-torre de Tossal Montaés tras su excavación.

En el centro de la habitación, sobre un gran mampuesto de superficie plana, debió instalarse un poste central de madera en el que se apoyaban los forjados de los pisos superiores. En el sector occidental de la planta baja se conserva todavía un pequeño banco basar con improntas de vasijas que se construyó adosado al muro perimetral. La vivienda fue destruida por un violento incendio lo que dio lugar a que en su interior quedara sepultado un importante conjunto de materiales y estructuras que han aportado una interesante y novedosa información sobre los modos de vida en la fase del ibérico antiguo en el Bajo Aragón.

Planta de la casa-torre de Tossal Montañés (según P. Moret, 2006).

La vivienda como diferenciación social
El hecho de que esta vivienda fuera exenta y de planta circular se ha interpretado como un elemento de diferenciación social  frente a los tipos tradicionales de casas rectangulares en los característicos poblados de calle central del valle del Ebro habituales desde el Bronce Final. Su presencia parece coincidir, por otra parte, con el hallazgo de ricos ajuares funerarios aparecidos en algunas tumbas de esta misma época (Les Ferreres de Calaceite, hallazgos aislados de Torre Cremada de Valdeltormo y de La Clota de Calaceite) aunque resulta llamativo su carácter efímero ya que este fenómeno de ostentación de atributos del poder por parte de una clase privilegiada apenas parece perdurar un siglo (Moret, Benavente y Gorgues 2006, 247).


Thymiaterion o soporte de caldero hallado en la tumba de Les Ferrees de Calaceite en 1903  junto a otras piezas excepcionales
 
Un amplio repertorio de equipamiento y de actividades domésticas
La excavación de la casa-torre de Tossal Montañés ha aportado también una valiosa información sobre el equipamiento y las actividades domésticas de una vivienda de tipo aristocrático en la fase del ibérico antiguo.  Los distintos materiales y estructuras recuperados en las excavaciones permiten documentar la realización de actividades culinarias, textiles y metalúrgicas.



Vaso de almacenaje

Vaso de almacenaje


  Las actividades culinarias confirman el procesamiento de harinas de cereales y bellotas mediante actividades de molienda en molinos de mano y amasado o almacenamiento de las harinas en una pequeña estructura de barro de planta rectangular construida sobre el suelo de la vivienda que pudo realizar las funciones de artesa. Se hallaron también varias cerámicas de almacenamiento de gran tamaño, hechas a mano y con decoraciones de cordones plásticos, en cuyo interior se depósito cerveza  de cebada según confirmaron los resultados de los análisis de residuos orgánicos. Se recuperaron otros jarros y recipientes cerámicos hechos a torno que podrían constituir ejemplos de las primeras producciones indígenas realizadas con esta nueva técnica.


Reconstrucción teórica del horno doméstico y sus usos (según P. Moret, 2006).

Pero en el aspecto culinario destaca sobre todo el hallazgo de un pequeño horno doméstico formado por una tinaja o vaso cerámico de gran tamaño que se dispuso tumbado sobre un banco de piedras y barro junto a la puerta de la vivienda. En el interior de la tinaja se acondicionó un suelo horizontal para cocer tortas de harina u otros alimentos o colocar pequeños recipientes cerámicos.

La manufactura de tejidos está documentada mediante la presencia de un telar vertical del que se recuperaron un total de 37 pesas prismáticas de barro crudo con una sola perforación y el montante, o pieza lateral del mismo, que ofrece la curiosa particularidad de estar fabricado en piedra arenisca sobre un gran mampuesto de unos 80 cms de altura en el que se distinguen con claridad varias concavidades que servían para fijar el armazón de madera. Los análisis de las fibras conservadas en una de las pesas indican la utilización de lino cultivado. Las dimensiones del mampuesto de piedra utilizado como montante y el número de pesas indican un telar de pequeño tamaño, de apenas 1 metro de altura por otro tanto de anchura, lo que obligaría a realizar el trabajo de confección en posición de cuclillas o sentado sobre el suelo (Moret, Gorgues y Lavialle, 2000).



Reconstrucción teórica del telar de Tossal Montañés (según P. Moret 2006)

Las actividades metalúrgicas en el interior de la casa-torre están también confirmadas por la presencia de tres moldes de fundición bivalvos, dos de ellos incompletos, en los que se podían fabricar varillas y discos circulares enmangados (asociados posiblemente a la fabricación de espejos) así como por algunos fragmentos de escorias de fundición que por su posición estratigráfica parecen proceder, al igual que los moldes, del piso superior de la torre.


Molde para fundir discos circulares enmangados (posibles soportes de espejos)


Casas-torre y élites ibéricas
En conjunto, las casas-torre, de la que la del  yacimiento de Tossal Montañés de Valdeltormo constituye un magnífico ejemplo, parecen tener su origen en el surgimiento y consolidación de una élite aristocrática en la sociedad ibérica del siglo VI aC. que hasta entonces se encontraba poco diferenciada en el valle del Ebro. Una élite que utilizaba una simbología de índole guerrera que incluía la vivienda turriforme, tumbas con armas y ajuares excepcionales, la iconografía del caballo y de la caza y que, además, ostentaba el control de los medios de producción y de los metales, especialmente del bronce que se llegaba a procesar en las propias casas-torre (Moret, Benavente y Gorgues 2006, 247).


Reconstrucción teórica de la casa torre de Tossal-Montañés (según F. Riart)


Recreación de la casa-torre en en Centro de Vistantes de Valdeltormo
La planta baja de la casa-torre de Tossal Montañés de Valdeltormo (Teruel) ha sido recreada a escala natural en el Centro de Visitantes de la Ruta Iberos en el Bajo Aragón en dicha localidad incluyendo réplicas excactas del equipamiento doméstico encontrado en su interior en las excavaciones arqueológicas. El Centro de Valdeltormo explica de forma amena y didáctica las relaciones entre las élites ibéricas y la arquitectura de prestigio en época ibérica en el Bajo Aragón añadiendo información sobre otros ejemplos de edificios de prestigio de la zona como los de Torre Cremada de Valdeltormo o las fortificaciones de San Antonio de Calaceite http://www.iberosenaragon.net/centros/valdeltormo.php

Recreación del equipamiento doméstico de la casa-torre de Tossal Montañés en el Centro de visitantes de la Ruta Iberos en Valdeltormo (Teruel)


Detalle del horno doméstico recreado en el Centro de Valdeltormo



BIBLIOGRAFIA:
Moret, P. 2001: “El Tossal Montañés (Valdeltormo, Teruel): une maison ibérique du VI siècle av. J.-C.”, Madrider Mitteilungen, 42, 85-101
Moret, P. 2006: “Torres circulares del Bajo Aragón y zonas vecinas: hacia la definición de un modelo regional”, Arquitectura defensiva. La protección de la población y del territorio en época ibérica (coord Oliver. A.), Sociedad Catellonense de Cultura, Castelló de la Plana, 187-218.
Moret, P., Gorgues, A. y Lavialle, A. 2000: “Un métier à tisser vertical du VI siècle av. J.-C. dans le Bas Aragon (Espagne)”. Archélogie des textiles, des origines au V siècle (Actes du colloque de Lattes, octubre 1999) Montagnac, Monographies Instrumentum, 14, 141-148.
Moret, P., Benavente, J.A. y Gorgues, A. 2006: Iberos del Matarraña. Investigaciones arqueológicas en Valdeltormo, Calaceite, Cretas y La Fresneda (Teruel). Al-Qannis -11, Alcañiz.